Permacultura de Lujo en Francia

LE FERME DU BEC HELLOUIN

Lo prometido es deuda. Recordamos… salimos de Reino Unido hace aproximadamente una semana, y después de lidiar con los desajustes ocasionados por nuestro despiste – perdimos uno de los tres pasaportes – finalmente, logramos poner rumbo a Normandía, con intención de visitar una de las escuelas europeas referentes en permacultura. Al principio del viaje, visitamos Arterra Bizimodu, en Navarra (España), un proyecto joven con un equipo sólido y varios proyectos en marcha. Esta vez se trataba de contactar con un lugar experimentado, y con cierta historia. De camino a Burdeos, dónde nos espera una buena temporada de vendimia, encontramos un pueblo pequeño al noroeste de Francia, Le Bec Hellouin. En él está situada Le Ferme du Bec Hellouin, un proyecto de vida en permacultura, que se caracteriza por la inclusión de los animales al proyecto permacultural, provocando así una fusión en tres granja y cultivos, que nos abre todo un campo desconocido para nosotros, y bastante innovador permaculturalmente hablando.

Tal cual se debe hacer en estos casos, tratamos de contactar con ellos un tiempo antes de llegar, aun estando en Reino Unido. En respuesta, recibimos un correo automático dándonos las gracias por contactar y explicándonos cuán liados están, y que probablemente podían tardar un mes en dar una respuesta personal. De manera que pusimos rumbo a Le Bec Hellouin.

Por el camino, averías y contratiempos varios, pero finamente nos plantamos en Le Bec. La escuela… cerrada. En la oficina de turismo nos avisan de que solo abre los miércoles, y era sábado. No teníamos tanto tiempo, de modo que nos planteamos hacer noche e ir  a visitarles al día siguiente, domingo. No había nadie.

Esperamos… comimos en la puerta, un arroz a la cubana que mi hermano cocinó con cariño, y poco a poco empezó a haber movimiento por la escuela. Gente que paraba por la puerta, curiosos que se asoman por los aledaños, y algún que otro coche entrando y saliendo. Lo primero de lo que nos dimos cuenta es de que había mucho terreno, el lugar es enorme, 5 hectáreas útiles, trabajadas en su totalidad desde un punto de vista en total permacultura, pero solo lo veíamos desde fuera.

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Al rato, y después de hablar con todo el que llegaba por allí, encontramos a la propietaria, que salía con prisas en su monovolúmen a recoger a los niños del colegio. Le explicamos por encima quiénes somos, y a qué veníamos, y nos dijo que no nos podía atender, que el volumen de la escuela y del proyecto era tal, que no recibían a periodistas, y que ese mismo día tenían un training a las 17h, con 45 alumnos que se encontraban realizando el curso en esos momentos. Dijimos OK a todo, y le propusimos que nos dejara ver el lugar y tomar notas, y andar por allí sin molestar mientras hacían el training. No tuvo inconveniente, así que nos fregamos las manos y nos pusimos al lío. Nos dieron un mapa del lugar y a investigar!

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El lugar impresiona, cultivan de todo, absolutamente de todo, árboles frutales, todo tipo de hortalizas, frutas de temporada, hacen su propio abono y no utilizan, por supuesto, ningún tipo de producto químico. Pero no solo eso, sino que tampoco hay ningún impacto contra el suelo que trabajan. Esto es, no labran, no mueven mucho la tierra, no fertilizan… los cultivos son bastante aleatorios, y comparten terreno entre unos y otros. El propio deshecho se vuelve a usar como materia orgánica en descomposición, que alimenta las plantas nuevas. Las imágenes hablan por si solas, nosotros nos quedamos asombrados. Al mismo tiempo, había tres o cuatro edificios en bioconstrucción, trabajados en barro, madera y piedra en su mayoría. Y animales,  todos sueltos, pastando a sus anchas, en lugares específicos escogidos por alguna razón que podíamos deducir, pero que desconocemos en profundidad.

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Estábamos contentos, se nos quedaba grande, desde luego. Todo era nuevo para nosotros, y la lástima fue que no pudiéramos tener un guía que pudiera explicarnos qué es todo lo que sucede ahí dentro. Pero volveremos en algún momento.

Cuando ya nos íbamos, empezaron a llegar los alumnos, pudimos conocer a alguno de ellos, que se vio interesado por nuestro proyecto. No pudimos hablar con los propietarios, ni con los profesores que por allí andaban, pero conseguimos información interesante, de boca de algunos de los alumnos. Dicha información desmoronó un poco las sensaciones que hasta ahora habíamos generado. El motivo es el siguiente: un curso de permacultura, una semana, 1200 € por persona, aproximadamente. La formación consta de 3 cursos, que podrían salir conjuntamente por unos 3000 €. No somos nadie para juzgar cuánto vale un curso así, pues ni siquiera conocemos a fondo lo que se imparte, pero sí sabemos que 1200€ es mucho dinero. Y coincidiremos con mucha gente en la conclusión de que es una cantidad que solo unos cuantos, con un poder adquisitivo concreto, van a poder invertir. Ellos serán quienes tengan acceso a toda esa información y todo ese conocimiento que tanto nos hace falta como sociedad. En este punto, se despierta un discurso prácticamente clasista que entra en discordancia con lo poco que conozco sobre la permacultura, y con lo que he tenido la oportunidad de vivir, especialmente en Uruguay.

Si bien es cierto, que en Le Ferme du Bec Hellouin desarrollan un proyecto enorme, y forman a profesores y eso tiene un coste; también es verdad que encarecer el acceso a la información por encima de lo que la demanda mayoritaria puede asumir,  es cerrar puertas al compartir. Bajo nuestro punto de vista, una de las bases de la permacultura.

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Más allá de todo, Le Bec es un lugar al que volver, para seguir aprendiendo, para conocerles más a fondo y, si cabe algún día, poder recibir alguno de esos cursos. Por ahora, formamos parte de todo el grueso de población que no tiene medios suficientes para asumir ese gasto.

Sin más, agradecemos a Le Ferme du Bec Hellouin su amabilidad y su hospitalidad, y esperamos nos vuelvan a recibir en algún otro punto de todo este quilombo.

Gracias por estar, gracias por leer.

Zeus Díaz Cid

Imágenes: Marc Díaz Cid y Guillem Baldoyra Puig

 

 

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2 comentarios en “Permacultura de Lujo en Francia

  1. Has descrito unas fantásticas ideas sobre este tema, y además de esto lo has desarrollado muy bien, en la mayor parte de las webs no lo explican de este modo de bien y de concreto.

    Mi enhorabuena a tu forma de redactar. Saludos y gracias.

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    1. Muchísimas gracias por tus palabras. Encantado de que te guste. Todavía andamos en los inicios de este blog y de este proyecto en general. De antemano pido disculpas por la poca continuidad de las publicaciones. Pero empujones como el tuyo, se agradecen! Cualquier cosa que podamos compartir, estaré encantado de recibirte.
      Saludos y gracias mil!

      Me gusta

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