Sanlúcar de Barrameda… sin palabras!

Almería, concretamente Los Molinos del Rio Aguas, nos ha dejado fascinados, nos enseñó que con el esfuerzo y la dedicación de las personas adecuadas es posible desarrollar casi cualquier iniciativa.

Después de estas dos lecciones en permacultura, nuestro camino continuó hacia el sur, esta vez con parada obligatoria en San Lucar de Barrameda, Cádiz. Allí nos esperaba, con los brazos abiertos, Álvaro, uno de los mejores surfers que conozco, con quién tuvimos el placer de compartir unos meses en Newquay (UK). De Álvaro no solo aprendemos a surfear, sino que Álvaro nos recibió en su casa, con su familia, con la mesa puesta, y todo a rebosar de los mejores y más caseros manjares del sur. Cómo no… de la mano de una gran cocinera que Álvaro tiene por madre. No me quedo corto si os digo que hacía mucho tiempo que no descubría sabores nuevos de lo que también es mi tierra.

Agradecidos salimos de allí con la mayor de las sonrisas, dispuestos a que Álvaro nos hiciera una ruta turística por los lugares más emblemáticos del pueblo. Un lugar con toda la historia que proporciona el puerto y sus gentes. Un lugar de mar, de marisco, de aguas y de sales, sitio de pescadores y “pescados”.

Así fueron tres días de buen comer, de buen beber, y de la mejor de las compañías, dentro y fuera de casa de Álvaro. Después de aquellos tres días, que iban a ser uno, Cádiz y el ferry nos esperaban para navegar dirección Lanzarote, y aquí estamos. Después de vomitar todo lo habido en nuestros estómagos, pudimos bajar del barco y pisar tierra firme, conscientes de que en ese barco, además de nuestros jadeos, se habían creado lazos importantes. Conocimos poca gente en ese barco, pero aquellos con quienes entablamos relación son ya personas de nuestro día a día, buena gente con la que contar y con quienes mantenemos estrecha relación en la isla. Es sorprendente cómo la vida va colocando a cada cuál en su camino, y en el camino de cada uno, a las personas adecuadas.

Al llegar a la isla, la recorrimos entera en dos días en busca de trabajo. Nos gustó un lugar tranquilo, Arrieta lleva por nombre, cerca de 300 habitantes dan vida a sus 4 calles, y una playa preciosa responde a las necesidades de los cientos de surfistas que hacia aquí se desplazanan, a sus lugareños, y a todo turista que por aquí se deje caer.

La suerte ha estado de nuestro lado, y hemos conseguido trabajo en el lugar que más nos gustaba, tenemos la ola en frente de la furgo y el trabajo al lado. No podemos pedir más, porque del calorcito, y del agua a 18 grados centígrados, ya se encarga la propia isla.

A nosotros nos queda seguir disfrutando, seguir trabajando, seguir surfeando, y seguir contándooslo todo.

Gracias mil a Álvaro, a su magnífica familia, y a sus grandes amigos, que ya son también los nuestros.

Continuamos, pero volveremos.

Gracias por estar y gracias por leer.

Zeus Díaz Cid

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