Antecedentes

Siempre me ha gustado escribir, y siempre me ha gustado la música, y siempre me ha gustado viajar.

Esas son las premisas básicas que guían los antecedentes a todo este berenjenal, mezcladas con cierta actitud de inadaptación social o con el sistema, consecuencia de yo qué se qué… que me encanta y me perturba a la vez.

Resulta que tuve la oportunidad de cruzar el charco en un momento clave de mi adolescencia (15 años), y no solo eso, sino que al otro lado me esperaba una realidad demasiado diferente a la mía hasta entonces. Lo cual provocó un antes y un después en mi forma de ser y en mi desarrollo como persona. Al final, vamos siendo
lo que vamos viviendo… Brasil fue el escenario, y sus favelas fueron el contexto que enriquecía esamnmmr amalgama de sensaciones y aprendizajes que allí sucedían a diario. No fue labor humanitaria, ni ayuda, ni dinero lo que llevamos a Brasil, fueron las ganas de aprender y de comunicar una realidad diferente lo que nos motivaba. Y así, sin alargarme más, es como empezaron mis andanzas en eso del viajar. Después de aquello, solo me queda agradecer a las personas que formaron parte de aquél proyecto la oportunidad que me ofrecieron de vivir algo que iba a modificar nuestro pensamiento sobre el mundo, para siempre. (Movimento Nacional de Meninos e Meninas da Rua).

caracas
Entrenando en “El Laguito” – Caracas, Venezuela

Después vino Europa poco a poco, algunas vacaciones, poco más… Y el siguiente plato fuerte fue Venezuela, Caracas concretamente. El porqué nunca estuvo definido del todo. Quería salir, viajar, estaba agobiado con mi vida en España y necesitaba moverme. Se planteó la opción de Caracas a través de una buena amiga, y no me lo pensé: me planté en “el infierno”. Que me perdonen todos los Venezolanos, nada tengo en contra de ellos ni de su país, al contrario, me trataron fenomenal y guardo grandes recuerdos de las personas que conocí; solo es que pasé miedo. No voy a entrar en detalles, nada me obligó a ir hacia allí y no me arrepentiré nunca, aprendí muchísimo. Pero no son buenas épocas para buscarse la vida en Venezuela.

argentina
En alguna azotea de Buenos Aires, con buenas personas

Poco tiempo después, abandoné de nuevo la península que me vio crecer para viajar en autosuficiencia por Sudamérica. La idea era deshacerme de todo lo material que me rodeaba, y de todas mis ataduras, para emprender un viaje desde Chile hasta Uruguay, cruzando Chile de norte a sur y Argentina de sur a norte, hasta cruzar a Uruguay. Todo a pie, y en autosuficiencia, o lo que es lo mismo, pidiendo y tocando por la calle. No salió mal. Qué digo… salió muy bien.Terminó antes de lo previsto pero terminó genial. Teniendo en cuenta que por medio hubo hambre, frío, deportaciones, kilómetros a pie, muchos, y muchas sonrisas. Nada fue lo suficientemente complejo como para olvidarme de que aquello era un sueño, difícil, pero un sueño. Crecí, aprendí aspectos de la vida que no van a enseñarnos nunca por estos lares occidentales. Y conocí a personas que ya nunca más voy a olvidar.

dedo
A dedo por la costa este de Uruguay

Quizá me guardo alguna anécdota, que hoy he pasado por alto, para algún post en concreto… las hay muy curiosas.

Así por lo pronto… estos son los antecedentes de Zeus Díaz Cid y de miviajeyyo.org

 

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